El nuevo CEO: un misionero visionario

¿Qué características comparten los CEO mejor preparados para afrontar el contexto actual y futuro?
Me gustaría comentar algunos elementos que he observado en mi experiencia trabajando y conversando con decenas de CEO de distintas regiones, contrastados con el perfil público de los CEO de algunas de las empresas líderes del mundo.
Se requiere un liderazgo adaptado al tipo de empresa y a la etapa en la que se encuentra. Por ejemplo, una start-up en sus primeros años necesitará un CEO fundador capaz de encontrar el encaje de mercado que justifique la existencia de la compañía y de su producto. En cambio, el CEO de un banco que busca ser adquirido deberá ser capaz de colaborar con bancos de inversión y compradores potenciales para negociar y cerrar una transacción exitosa.
Hay dos elementos comunes y distintivos que caracterizan a un CEO moderno y potente, y que seguirán acentuándose de forma significativa: 1. Liderar la visión y la ejecución de sus propuestas de valor o productos y 2. Ser capaz de definir, convocar y liderar un ecosistema en torno a un propósito movilizador, más allá del dinero. Es decir, pasar de ser un «mercenario» a un «misionero».
En este artículo me centro en el primer punto.
Propuestas de valor: de vida corta, como los petirrojos
Las propuestas de valor, o los «productos» (en el sentido que se les da en los negocios digitales) que las componen, están cada vez más entrelazados con la tecnología que los habilita, lo que acorta sus ciclos de vida. Por ejemplo, los microchips duplican su capacidad cada dos años, empujando al sector tecnológico y, por extensión, a muchos otros a una lógica de reinvención y disrupción constantes. Si a esto sumamos la situación pospandemia, la inestabilidad macroeconómica y geopolítica y el rápido cambio en las preferencias de las personas, estamos en un contexto de transformación aún mayor que el de la década pasada (los 2010), cuando se hizo costumbre describir la situación de casi cualquier industria como VUCA (volátil, incierta, compleja y ambigua).
En este entorno, si comparásemos la longevidad de los productos de una empresa con un fenómeno de la naturaleza, podríamos pensar en los animales y sus distintas esperanzas de vida. Es como si los productos pasaran de vidas largas como la de un caballo a una vida corta como la de un petirrojo, que dura apenas un año.
El roadmap de producto: protagonista de la agenda estratégica
Así, la estrategia de la compañía depende cada vez más de la relevancia y la vigencia del portfolio de productos en este contexto cambiante.
Cada vez menos empresas tendrán éxito centrándose únicamente en la excelencia comercial, operativa y/o financiera para crecer y rentabilizar el negocio. Es el portfolio de productos y su constante renovación y reinvención traducidas en un roadmap lo que asume el protagonismo en la estrategia. Las estrategias conceptuales y «de alto nivel», lejos de determinar lo que se pondrá en manos de los clientes, ya no son suficientes.
Así lo ilustró Jeff Bezos en una famosa reunión «all-hands» en la que escribió la estrategia de Amazon en una servilleta (todavía vigente), para pasar rápidamente a trabajar con su equipo en traducirla en realidad con productos.
El CEO: un jinete de petirrojos digitales
Es entonces el CEO, como líder de la estrategia, quien debe estar más cerca que nunca y adueñarse del roadmap de producto y de su evolución ágil para adaptarse a las nuevas tecnologías y a las necesidades de los clientes. Garantizando la coherencia de ese portfolio con el modelo de negocio.
Como CEO, «cabalgas» tu propuesta de valor y tu vida depende de ello. Ahora que es un petirrojo, solo tienes un año para reinventarla o buscar la siguiente montura. ¿Delegarías esto en otra persona?
Por supuesto, los modelos de venta, las finanzas, etc., seguirán importando. Pero este roadmap gana cada vez más protagonismo. Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Elon Musk o Ray Dalio, algunos de los CEO más destacados de la historia reciente, se han distinguido por dedicar mucho tiempo al producto, revisando ideas e incluso pantallas al detalle (o modelos financieros, en el caso de Dalio). El caso de Musk con Twitter ha sido muy visible: desde el primer día tomó una posición clara y firme sobre cómo debía evolucionar Twitter de forma disruptiva (suscripción, libertad de expresión no de alcance, mejores búsquedas, vídeos largos, etc.).
El coraje, la empatía y la agilidad del visionario
Un CEO visionario de producto debe ser valiente, creativo, capaz de conectar con las emociones y necesidades de sus clientes, entender en profundidad el producto y la tecnología que lo sustenta, y fomentar la agilidad para experimentar distintas propuestas con sus clientes y mejorarlas continuamente.
Es precisamente con líderes así con quienes mejor trabajamos en Raven: líderes que se atreven a cuestionar el statu quo y que entienden que no hay mejor manera de hacerlo que empezando por el cliente. Y que, en este contexto incierto, tienen el coraje de esbozar y creer en una visión de producto imperfecta y en evolución continua. Saben que su empresa depende de ello, y deciden ser los protagonistas y jinetes del próximo vuelo de la disrupción.
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